Bolitas blancas en la garganta que huelen mal: qué son los cálculos amigdalinos

Garganta y amígdalas · Madrid

¿Te salen bolitas blancas en la garganta y huelen mal?

Verás de dónde salen esas bolitas, por qué huelen tan mal y cuándo conviene mirarlas. Puedes tocar cada parte.

  • Son restos que se acumulan en los pliegues de la amígdala.
  • El mal olor viene de las bacterias, no de una falta de higiene.
  • Casi siempre son benignas, pero conviene saber cuándo mirarlas.

¿Cuál es tu caso?

Elige la opción que más se parezca a lo que te pasa.

Es orientativo. La valoración se hace en consulta, mirando tu caso completo.

Te lavas los dientes a conciencia, usas enjuague, y aun así notas un aliento raro que vuelve una y otra vez. Un día, al toser o con la lengua, te sale de la garganta una bolita blanca o amarillenta, pequeña y blanda, que al aplastarla desprende un olor fortísimo. Te asustas un poco: no sabes qué es, si es pus, si es grave, si lo tiene todo el mundo. Y te da apuro contarlo.

Es una de las consultas que más pudor dan y, a la vez, de las más frecuentes y más benignas. Esas bolitas tienen nombre: se llaman cálculos amigdalinos, caseum o tonsilolitos. En la consulta de la Dra. Cristina Vaduva, en Madrid, es un motivo de visita habitual, y casi siempre la explicación es sencilla y tranquilizadora, aunque conviene mirar las amígdalas para descartar otras causas.

Qué son los cálculos amigdalinos y de dónde salen

Las amígdalas no son lisas: su superficie está llena de pliegues y hendiduras que llamamos criptas. Esos recovecos forman parte de la anatomía normal de la amígdala y en casi todo el mundo pasan desapercibidos. El problema aparece cuando en esas criptas se van quedando atrapados restos de comida, saliva y células que la boca descama a diario.

Con el tiempo, ese material se compacta y las bacterias que viven de forma normal en la boca lo colonizan. Al descomponerlo liberan compuestos de azufre, los mismos que dan el olor a huevo podrido. De ahí sale esa bolita blanca o amarillenta, blanda al principio y más dura si lleva tiempo, y de ahí sale también el mal aliento tan característico. No es una infección ni una señal de mala higiene.

Cómo se forma la bolita

De la cripta a la bolita que huele

Toca cada parada para ver qué ocurre en cada paso y qué puede cambiar, o no, con cada tratamiento.

El detalle importante es este: una vez que las criptas son profundas, por más que te cepilles la lengua y hagas gárgaras, el material sigue quedándose dentro. La higiene reduce la carga de bacterias y mejora el aliento, pero no vacía del todo esos pliegues. Por eso en muchas personas las bolitas vuelven a aparecer cada pocos días o semanas.

Por qué a unas personas les salen y a otras no

Como pasa con tantas cosas del cuerpo, aquí no hay una sola causa, sino varios factores que suman. Por eso dos personas con la misma higiene pueden tener experiencias muy distintas: una no nota nada en su vida y otra convive con las bolitas de forma casi constante.

Lo que suma en tu caso

¿Cuántos factores se juntan en lo tuyo?

Marca lo que te suene. Cuantos más coincidan, más fácil es que las bolitas sean recurrentes.

Aún no has marcado nada. Elige lo que te suene.

1Las criptas profundas

Hay personas que, por su anatomía, tienen las criptas amigdalinas más marcadas y profundas. No es nada que hayan hecho mal: nacieron así. Esas criptas retienen más material y son el terreno ideal para que se formen las bolitas una y otra vez.

2Las anginas de repetición

Cada episodio de amigdalitis deja la amígdala un poco más cicatrizada y con los pliegues más cerrados, lo que facilita que luego se acumulen restos. Si has pasado muchas anginas, es más probable que ahora tengas caseum con frecuencia. Si notas que la garganta te da problemas a menudo, conviene valorarlo, igual que explicamos con otras molestias persistentes de la zona en el goteo postnasal y los mocos en la garganta.

3La boca seca

La saliva limpia y arrastra de forma natural los restos de la boca. Cuando hay poca saliva, por respirar por la boca al dormir, por ciertos medicamentos o por beber poca agua, ese arrastre falla y el material se queda más tiempo en las criptas. Si respiras mal por la nariz y acabas abriendo la boca, el origen puede estar más arriba, algo que contamos en la sinusitis crónica y la congestión que no se va.

4El tabaco y los hábitos

El tabaco, el alcohol, beber poca agua a lo largo del día y una higiene bucal irregular inclinan la balanza. Son factores que no dependen de la anatomía y sobre los que sí se puede actuar, y a menudo marcan una diferencia notable en el día a día.

Cálculos amigdalinos o una infección: no es lo mismo

Aquí hay una distinción que conviene tener clara. No es lo mismo tener caseum, que es un fenómeno benigno y mecánico, que tener una amigdalitis, que es una infección con fiebre y dolor. Las bolitas pueden dar mal sabor, mal aliento y sensación de cuerpo extraño, pero no provocan fiebre ni ese dolor intenso al tragar que acompaña a una angina.

Por eso, cuando aparecen fiebre, dolor fuerte al tragar, placas de pus o se inflaman los ganglios del cuello, ya no hablamos solo de cálculos: puede haber una infección detrás que conviene valorar. Y hay una señal que siempre merece una consulta sin demora: notar una amígdala claramente más grande o distinta que la otra de forma mantenida.

La diferencia

Caseum o infección: la diferencia

  • Dan mal aliento y mal sabor, pero no fiebre.
  • No hay dolor intenso al tragar de forma mantenida.
  • Hay que localizar de dónde salen las bolitas.

¿Te pasa alguna de estas?

0de 5

Marca lo que te pase para verlo más claro.

Por eso, cuando las molestias se repiten, hay fiebre o notas algo asimétrico, lo primero no es buscar remedios caseros, sino mirar la garganta con calma para saber qué está pasando de verdad. En la mayoría de los casos la explicación es tranquilizadora, pero esa tranquilidad se gana explorando, no suponiendo.

Qué se mira antes de decidir nada

Antes de plantear cualquier tratamiento, lo que corresponde es una valoración médica individualizada que mire las amígdalas por dentro y el estado general de la boca y la garganta. En la práctica, eso suele incluir:

  • Una exploración de las amígdalas, para ver cómo son las criptas, si hay bolitas visibles y si las dos amígdalas son simétricas.
  • Una revisión de la boca y la garganta, descartando otras causas del mal aliento, como problemas dentales, de encías o de las fosas nasales.
  • Una revisión de los factores asociados: anginas previas, respiración por la boca, saliva, tabaco e hidratación.

Con ese mapa completo se puede plantear algo que tenga sentido para cada persona. A veces basta con mejorar la higiene y los hábitos, a veces conviene aprender a retirar las bolitas sin dañar la amígdala, a veces se valora un tratamiento sobre las criptas y, solo en casos concretos y muy molestos, se plantea quitar las amígdalas. Cuál es lo adecuado solo puede decidirlo el médico tras valorarte, y los resultados varían según cada paciente.

Según la causa

Las opciones cambian según de dónde salga el problema

Cada opción actúa sobre un punto distinto. Por eso primero hay que saber qué pesa más en tu caso.

Trata la carga bacteriana

Higiene y gárgaras

Cepillado de lengua, enjuagues e irrigación suave reducen las bacterias y el mal aliento. No vacían las criptas profundas, pero ayudan mucho en el día a día.

Ver las amígdalas y la garganta por dentro ayuda a saber qué hay detrás del mal aliento y a descartar otras causas antes de decidir nada.

Cuál conviene solo se decide tras valorarte. Los resultados varían según cada persona.

Un apunte útil: muchas veces el mal aliento no viene solo de las amígdalas, sino también de la nariz y de los senos. Cuando la congestión no se va y respiras por la boca, conviene mirar también ahí, algo que explicamos en la sinusitis crónica y la presión en la cara.

Entonces, ¿se pueden quitar las bolitas para siempre?

Depende de la causa. En la mayoría de las personas los cálculos amigdalinos son un fenómeno benigno que se controla bien con higiene, hidratación y, cuando aparecen, retirándolos con cuidado. No siempre hace falta un tratamiento agresivo, y desde luego no hace falta alarmarse. Verlos como algo molesto pero controlable, y no como una enfermedad, es lo que ayuda a convivir con ellos sin angustia.

Mito o realidad

Tres ideas que oímos mucho en consulta

Elige y lo vemos.

Tener bolitas en la garganta es de no lavarse bien.

Si tienes caseum, hay que operar sí o sí.

Una amígdala más grande que la otra de forma mantenida conviene mirarla.

Si te salen bolitas blancas con mal olor, tienes mal aliento que no cede o notas molestias al tragar que se repiten, lo que toca es mirar las amígdalas y la garganta con calma antes de dar nada por hecho. Casi siempre hay una explicación sencilla y margen de mejora cuando se aborda el conjunto y no solo el síntoma.

Si quieres una valoración de tu caso, contacta con nosotros y vemos juntos de dónde salen esas bolitas y qué opciones tienen sentido para ti.

Dra. Cristina Vaduva · Otorrinolaringología

Miremos tu garganta con calma

Si te salen bolitas con mal olor o tienes anginas de repetición, exploramos las amígdalas y descartamos otras causas antes de decidir nada. Escríbenos o llámanos y lo vemos sin prisa.

Preguntas frecuentes

Dudas habituales sobre los cálculos amigdalinos

¿Las bolitas blancas de la garganta son peligrosas?

Casi siempre son benignas. Son restos que se acumulan en los pliegues de la amígdala y que las bacterias hacen oler mal. Conviene mirarlas para descartar otras causas, pero rara vez son algo grave.

¿Por qué huelen tan mal?

Porque las bacterias de la boca descomponen esos restos y liberan compuestos de azufre, los mismos del olor a huevo podrido. No es una infección ni una señal de mala higiene.

¿Cómo puedo quitarlas sin dañar la amígdala?

Con higiene de la lengua, enjuagues e irrigación suave se arrastran muchas. Conviene no hurgar con objetos puntiagudos, porque pueden dañar la amígdala. Si vuelven mucho, mejor valorarlo en consulta.

¿Cuándo tengo que ir al médico por esto?

Si tienes mal aliento que no cede, anginas de repetición, molestia al tragar casi a diario o notas una amígdala más grande o distinta que la otra. Esa asimetría conviene mirarla siempre.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies
es_ES
Scroll al inicio