Te despiertas por la mañana, coges el teléfono, te lo acercas al oído de siempre y no oyes casi nada. Cambias de lado y por el otro escuchas perfectamente. Piensas que será cera, que has dormido en mala postura o que se te ha metido agua en la ducha. Mueves la mandíbula, te das golpecitos, tragas saliva a ver si se destapa. Pero no vuelve. A veces se acompaña de un pitido nuevo y molesto, o de la sensación de tener el oído lleno, como debajo del agua. Y pasan las horas sin que mejore.
Esa pérdida de audición que aparece de golpe por un oído tiene nombre: se llama sordera súbita, o hipoacusia súbita en el lenguaje médico. Y, a diferencia de un tapón de cera o de un catarro, es una de las pocas situaciones del oído que se considera una urgencia real. Lo primero que conviene saber es que el tiempo cuenta, y mucho. En la consulta de la Dra Cristina Vaduva, en Madrid, es un motivo de visita que llega demasiadas veces tarde, cuando ya han pasado los días que más importaban.
Qué es exactamente la sordera súbita
Hablamos de sordera súbita cuando se pierde audición de forma brusca, normalmente en un solo oído, en un plazo de menos de setenta y dos horas. No es que oigas un poco peor de un año para otro, como pasa con la edad. Es un cambio claro y rápido: de oír bien a oír mal, o directamente a no oír, en cuestión de horas o de un día.
La mayoría de las veces afecta a lo que llamamos el oído interno, la parte más profunda, donde el sonido se convierte en señal para el cerebro. Por eso no se ve nada por fuera y por eso, muchas veces, el otoscopio no encuentra ni cera ni infección: el oído por dentro parece normal, pero no oye. Esa es una de las razones por las que se infravalora. El paciente se mira el oído, lo ve limpio y asume que no puede ser grave.
Cómo distinguirla de un simple tapón
Un tapón de cerumen suele dar sensación de oído lleno, molestia y a veces algo de picor, pero rara vez deja el oído completamente sordo de un día para otro sin ningún aviso. Además, la cera suele acumularse poco a poco. Estas señales orientan más hacia una sordera súbita que hacia un tapón:
- La pérdida aparece de golpe, muchas veces al despertar.
- Afecta casi siempre a un solo oído.
- Se acompaña de un pitido o zumbido nuevo en ese mismo oído.
- Puede venir con sensación de mareo o de inestabilidad.
- No mejora con nada de lo que sueles hacer para destaparte.
Ese pitido que a veces la acompaña merece un apunte, porque no siempre desaparece cuando la audición mejora. Si quieres entender mejor de qué se trata, lo explicamos con detalle en este artículo sobre qué son los acúfenos y qué se puede hacer.
Por qué aparece
La respuesta honesta es que en muchos casos no se llega a saber la causa exacta. En una parte importante de las sorderas súbitas no se identifica un motivo concreto, y aun así se tratan, porque lo que importa es actuar rápido aunque no tengamos una etiqueta cerrada. Dicho esto, hay varias explicaciones que se manejan y que a veces sí se encuentran:
- Origen vírico: una infección vírica que afecta al oído interno o al nervio auditivo. Es una de las hipótesis más frecuentes.
- Problema circulatorio: una alteración en el pequeño riego que llega al oído interno, una zona muy sensible a quedarse sin oxígeno.
- Causas del propio oído: algunas enfermedades del oído interno pueden debutar así.
- Otras causas menos habituales: traumatismos, ciertos medicamentos o problemas de otro tipo que conviene descartar en la consulta.
Que no siempre se encuentre la causa no significa que no se pueda hacer nada. Significa justo lo contrario: como no podemos esperar a tener un culpable claro, se empieza a tratar cuanto antes.
Por qué es una urgencia: la ventana de tiempo
Aquí está la parte que de verdad hay que llevarse de este artículo. La sordera súbita tiene mejores opciones de recuperación cuando se trata pronto, idealmente en los primeros días. A medida que pasan las jornadas, las posibilidades de recuperar audición van bajando. Por eso no es un problema que pueda esperar a una cita dentro de dos semanas ni a ver si se arregla solo durante el fin de semana.
La comparación que suele entenderse bien es esta: igual que ante ciertos síntomas del corazón o del cerebro se sabe que hay que correr, con el oído interno también existe una ventana en la que actuar marca la diferencia. La diferencia entre dos pacientes con el mismo cuadro muchas veces no está en la gravedad inicial, sino en cuántos días tardaron en consultar. Y es una recomendación que recogen las principales sociedades de otorrinolaringología: ante una pérdida brusca de audición, no hay que esperar.
Qué NO debes hacer mientras tanto
Si notas que un oído ha dejado de oír de repente, evita estos errores tan comunes:
- No pierdas días probando gotas de farmacia para la cera por tu cuenta.
- No lo achaques automáticamente al estrés, al cansancio o a un catarro y lo dejes pasar.
- No esperes al lunes si te ocurre un viernes: el tiempo cuenta igual.
- No te metas bastoncillos ni intentes destaparte a la fuerza, porque puedes empeorar las cosas.
Qué se hace en la consulta
Lo primero es confirmar que se trata de lo que parece. Se explora el oído para descartar que sea, efectivamente, cera o una infección, y normalmente se realiza una prueba de audición (una audiometría) que mide cuánto oye cada oído y de qué tipo es la pérdida. Esa prueba es la que confirma que hay una hipoacusia real y en qué grado.
A partir de ahí, el tratamiento médico más habitual se basa en corticoides, que buscan reducir la inflamación del oído interno. Son medicamentos de prescripción, con sus indicaciones y sus precauciones, que debe pautar el médico tras valorar cada caso: no es algo que uno decida ni consiga por su cuenta. En función de la situación, puede plantearse una u otra vía de administración, y a veces se completa el estudio con otras pruebas para entender qué hay detrás. Lo esencial es que todo esto arranque pronto.
Cuando además hay mareo o el oído se tapa
No es raro que la sordera súbita venga acompañada de la sensación de que todo da vueltas, sobre todo si el oído interno está más implicado. El vértigo tiene sus propias causas y no siempre significa lo mismo: si te interesa el tema, distinguimos los distintos tipos en este artículo sobre el vértigo posicional. Y si lo tuyo es más una sensación de oído taponado que aparece y desaparece, sin esa pérdida brusca y mantenida, puede tratarse de algo distinto que explicamos en el artículo sobre el oído tapado y la trompa de Eustaquio. Aun así, ante la duda, lo prudente es que lo valore un profesional: es difícil distinguir por uno mismo qué es cada cosa, y en el caso de la sordera súbita equivocarse cuesta días valiosos.
La idea con la que quedarte
La sordera súbita es de esas situaciones en las que el mejor tratamiento empieza por reconocerla a tiempo. Si un oído deja de oír de golpe, no es un tapón que se solucione esperando ni algo que convenga vigilar unos días a ver qué pasa. Es un motivo para que te vea un otorrino cuanto antes, porque la recuperación depende en buena medida de la rapidez con la que se actúe. Cada paciente es distinto y los resultados varían según el caso, pero lo que no cambia es la importancia de no perder tiempo.
Si te ha pasado o le está pasando a alguien cercano, no lo dejes para más adelante. Contacta con nosotros y lo valoramos lo antes posible: en este tipo de cuadros, adelantar la consulta es lo que más ayuda.